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Ahí estaba la tropa pujante de la barriada matancera, reunida en la casa de Segundo Boragno (en lo que hoy es Ocampo y Perú, en San Justo), lista para darle forma a un sueño que, con el tiempo, fue transformándose en un sentimiento para miles de aficionados de la zona. Esto pasaba en la mañana del 17 de enero de 1922. Sí, hace 88 años, se cristalizaba la fundación del Club Atlético y Recreativo Almirante Brown, denominación que, en 1967, cambió por la que conocemos hoy en día, sin el “Recreativo”: Club Atlético Almirante Brown. La primera Comisión Directiva, entonces, quedó conformada de la siguiente manera: Segundo Boragno, presidente; Enrique Knoelke, vicepresidente; Francisco Deverech, secretario; Rodolfo Sánchez, prosecretario; Carlos Solaro, tesorero y Carlos Bussebayle, protesorero. La lista de vocales la integraron Francisco Ferrari, Benito Corvalán, Benjamín Portela, Julio Arca y Feliciano Tovar.
Soltando amarras La primera participación futbolística del Mirasol dentro de un ámbito medianamente formal, se dio en 1929, en la esfera de la Tercera División de la Liga Amateur. El comienzo fue por demás auspicioso: se coronó campeón del torneo, tras ganar 16 de 18 partidos. Un año más tarde se produjo el ingreso a la Asociación Amateur del Fútbol Argentino y, bajo esa órbita, se mantuvo hasta 1934, momento en que la dirigencia se inclinó por inscribir al club en ligas independientes. En búsqueda de progreso y expansión, en 1956, la institución se afilió a la Asociación del Fútbol Argentino y así fue abriéndose paso en los certámenes de mayor competitividad del fútbol criollo.
Anclaje en la vida profesional El bautismo en la Tercera División de Ascenso de AFA (actual Primera D) fue lapidario y resonante. Almirante ganó el torneo de principio a fin y esto lo coronó el 13 de octubre de aquel 1956, tras vencer a Juventud de Bernal por 4 a 1. El peldaño siguiente era la Segunda División de Ascenso, lo que hoy conocemos como Primera C. Allí se mantuvo La Fragata hasta 1965, cuando consiguió el segundo laurel de su historia. El 30 de octubre abrochó el salto de categoría al derrotar 2 a 0 a Porteño.
Ese puerto tan deseado Ya instalado en Primera B, Almirante se fue convirtiendo en un vital animador de los campeonatos sabatinos. Paralelamente, la masividad en su convocatoria semanal fue creciendo ostensiblemente, al punto de instalarse en el pedestal que cobija a los equipos grandes del Ascenso. Coqueteó con el salto a Primera en varias ocasiones, principalmente en la década del ’70. Pero la falta de gasolina en los tramos finales y la difusa apetencia de la directiva en jugar en la A, alimentó el crecimiento del tema tabú por excelencia en la historia del club. Siguió por ese camino en los ’80 y cuando se reestructuraron los torneos de AFA, en 1986, con el nacimiento del Nacional B, el Mirasol permaneció en Primera B pero por poco tiempo. En la temporada 86/87 volvió a habitar en la segunda categoría, tras superar en las finales a Villa Dálmine. En el campeonato de 1991/1992 el sueño de Primera estuvo al alcance de la mano, contra los tucumanos de San Martín. El gol olímpico de la “Bomba” Scime pulverizó el anhelo de la parcialidad Mirasol en jugar en la elite del fútbol argentino. Fue 0-1 en la Ciudadela y 1 a 1 en Isidro Casanova. Con un triunfo en el partido de revancha, Almirante subía por ventaja deportiva…
Turbulencias en altamar A partir de ese traspié, a Brown se le hizo cuesta arriba mantenerse en la segunda categoría. Como si fuera una penitencia del destino por tantas oportunidades desaprovechadas. Descendió en 1998 y anduvo boyando en la Primera B hasta el 2007, cuando, bajo la conducción de Blas Giunta, se obtuvo el Clausura ’07. Luego sobrevino la dolorosa historia reciente: los desmanes en la cancha de Racing, la mochila de 18 puntos en la B Nacional y un nuevo retorno a la Primera B, donde lo encuentra hoy en día, a 88 años de la gesta iniciada en la casa de Segundo Boragno.
Palabras de ídolos Héctor Canio (1967-74 y 1980, 203 partidos, 2 goles): “Yo di la vida por Brown. De los que me vieron jugar, soy el mejor 2 que pasó por el club. Todavía me siguen diciendo ‘Cachavacha, cuándo vamos a volver a ver un defensor como vos’. Eso es lo lindo que me dejó el paso por el club: el reconocimiento de la gente”.
Héctor Avalos (1972-78, 256 partidos, 24 goles): “Me hace re feliz saber que soy el segundo futbolista con mayor cantidad de presencias. Me siento muy bien cuando me reconocen. Yo siempre me cuidé mucho, vivía para el fútbol. Fijate que fui capitán de Almirante durante cuatro años”.
Roberto Tursi (1968 y 1970-72, 98 partidos, 61 goles). “A Brown llegué de grande y después de haber sufrido una lesión bastante fea. Mi mejor recuerdo son los amigos que conocí ahí. Almirante fue mi vocación, todo me lo dio el club; pero quedé un poco en deuda porque estuvimos cerca de ascender y no se nos dio”.
Oscar Giantomasi (1979 y 1981-86, 151 partidos, 4 goles): “Siempre estoy atento de lo que pasa con el club. Me acuerdo de Luis Mendoza, Mario Durán y Carlos Guerra: siempre daban la cara y eran tipos trabajadores. No hacía falta firmar nada, Brown se caracterizaba por cumplir siempre. Fijate, que yo estando operado, me traían el sueldo a mi casa. A Brown lo llevo en mi corazón”.
Luis Celestino Rojas (1979-84 y 86-88, 187 partidos, 27 goles): “Me quedó un gran recuerdo. En especial del torneo que ascendimos, ya que se pudo lograr un objetivo. El club me dio el reconocimiento, a pesar de las diferencias que tuve con los dirigentes. Yo sigo siendo hincha de Brown”.
Héctor Tobio (1981-86, 150 partidos, 3 goles): “No sé si me siento ídolo. Sí me sentí respetado por todos. Yo dejaba todo en la cancha y, a partir de eso, te respetan. Pero cuando me necesitaban tanto dentro o fuera de la cancha estaba ahí, firme. Me tocó jugar en una época bárbara. Los equipos de López y Cavallero eran una máquina, lo que practicábamos en la semana lo hacíamos perfecto en la cancha”.
Claudio Mele (1990-93 y 2003-04, 128 partidos): “Creo que es demasiado que me rotulen como el mejor arquero en la historia del club pero me llena de orgullo que algunos piensen así. Cada vez que nos juntamos con los muchachos del ‘92, terminamos hablando de esa final. Todavía no lo podemos creer”.
Carlos Pablino Cardozo (1990-94, 115 partidos, 52 goles): “Brown me brindó todo. Sé que fui un goleador importante en la divisional. Uno mira ahora la tabla de goleadores y no hay muchos. En la década del 90 había mejores planteles y era muy difícil hacer goles en esa época. Yo a Almirante lo sigo llevando en mi corazón”. |
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Autor: Periodico Uno |
Email: www.ascensoya.com@gmail.com |
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